Home » Noticias Cofrades » Lecturas del día » Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor

Evangelio según San Juan 20,1-9.

El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.
Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro.
Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.
Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró.
Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo,  y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte.
Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.
Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos.

Comentario del Evangelio por :

San Gregoario de Nisa (c. 335-395), monje y obispo
2ª Homilía para Pascua

“Mira, hago nuevas todas las cosas” (Ap 21,5)

Hoy es el primer día de otra creación. En este día Dios crea «un cielo nuevo y una tierra nueva» (Is 65,17; Ap 21,1)… En este día es creado el hombre verdadero, el que es «a imagen y semejanza de Dios» (Gn 1,26). Mira qué mundo se inaugura en este día, “este día que el Señor ha hecho » (Sal. 117,24)… Este día abolió el dolor de la muerte y dio a luz «al primogénito de entre los muertos» (Col 1,18). En este día… la prisión de la muerte ha sido destruida, los ciegos recobran la vista, «el sol que nace de lo alto, viene para socorrer a los que viven en tinieblas y sombras de muerte» (Lc 1,78s)…

Apresurémonos, nosotros también, hacia la contemplación de este espectáculo extraordinario, para no ser adelantados por las mujeres. Tengamos en las manos los aromas que son la fe y la conciencia, porque allí está «El buen olor del Cristo» (Lc 24,1; 2Co 2,15). No busquemos más «Al Viviente entre los muertos» (Lc 24,5), porque el Señor rechaza al que le busca así, diciendo: «No me retengas» (Jn 20,17)… No representes más en tu fe su condición corporal de servidumbre, sino adora al que está en la gloria del Padre, en «condición de Dios»; y olvida «la condición del esclavo» (Ef. 2,6-7).

Escuchemos la buena noticia que nos trae María Magdalena, más rápida que el hombre gracias a su fe… ¿Qué buena noticia nos trae? aquella que no viene «de parte de los hombres, ni a través del hombre, sino por medio de Jesucristo» (Ga 1,1). «Escucha, dice ella, lo que el Señor nos ordenó deciros, a vosotros, a los que llama sus hermanos: ‘ subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro ‘ » (Jn 20,17). ¡Qué bella y buena noticia! El que, por nosotros se hizo como nosotros, con el fin de hacernos sus hermanos… atrae a todo el género humano con Él hacia el Padre verdadero… El, el primogénito de muchos hermanos (Rm 8,29), de la nueva creación atrajo hacia él la naturaleza entera.

Santa Inés de Montepulciano

Sant_Agnese_Segni_di_MontepulcianoReligiosa. (año 1317), nació en Montepulciano, (Italia) en 1268 y fue una de las figuras más brillantes de la Orden de Santo Domingo.    A los 9 años obtuvo que sus padres  la dejaran irse a vivir a un convento de religiosas. Cuando apenas tenía catorce años la encargaron ya de la portería del convento y de recibir las visitas.   A los 15 años, la superiora de aquella comunidad fue trasladada a fundar un convento en otra ciudad, y pidió que le dejaran llevar como principal colaboradora a Inés.   Desde muy joven ayunaba casi todos los días y dormía en el duro suelo y tenía por almohada una piedra. Después la salud se le resintió y por orden del médico tuvo que suavizar esas mortificaciones.

San Raimundo cuenta que Dios le permitía visiones celestiales, que un día logró ver cómo era Jesús cuando era Niño.   Santa Catalina de Siena  fue a Montepulciano a visitar el cadáver de Santa Inés, el cual después de 30 años, todavía se encontraba incorrupto, profesaba una gran veneración a esta santa y en una carta que escribió a las religiosas de esa comunidad les dice:   «Les recomiendo que sigan las enseñanzas de la hermana Inés y traten de imitar su santa vida, porque dio verdaderos ejemplos de caridad y humildad. Ella tenía en su corazón un gran fuego de caridad, regalado por el mismo Dios, y este fuego le producía un inmenso deseo de salvar almas y de santificarse por conseguir la salvación de muchos.

Y después de la caridad lo que más admiraba en ella era su profunda humildad.    Siempre oraba y se esforzaba por conservar y aumentar estas dos virtudes. Y lo que le ayudaba mucho a crecer en santidad era que se había despojado de todo deseo de poseer bienes materiales o de darle gusto a sus inclinaciones sensuales, y el dominar continuamente su amor propio. Su corazón estaba totalmente lleno de amor a Cristo Crucificado, y este amor echaba fuera los amores mundanos y los apegos indebidos a lo que es terrenal.    Ella ofrecía en sacrificio a Dios su propia sensualidad. Para esta buena religiosa el mejor tesoro era Cristo crucificado, en quien meditaba siempre y a quien tanto amaba».   San Raimundo cuenta que muchos testigos le declararon haber presenciado hechos milagrosos en la vida de Santa Inés.-    Murió en el mes de abril del año 1317 a la edad de 49 años, y en su sepulcro se han obrado muchos milagros. Que nos contagie Inés de su gran amor por Jesús Crucificado.

Check Also

El sábado 6, jornada de besamanos de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia con múltiples actividades en la Hermandad

A partir de las diez de la mañana, Nuestro Padre Jesús de la Misericordia en …

Deja una respuesta

Hdad. de Las Angustias año de 1988

Festividad de la Inmaculada Concepción año de 1989

Todo el archivo multimedia en un click

Fotos

cartel s santa 2019 2

Actualidad Papa Francisco

Advertisement

Text

Text