De la “locura” al verdadero entusiasmo: fe, madurez y convicción en una Hermandad joven.
Francisco Gil Rodríguez.
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia en su Prendimiento, María Santísima de la Esperanza, San Juan Evangelista y Santa Ángela de la Cruz ha vivido en la jornada del 27 de febrero un día histórico y profundamente emotivo con el traslado extraordinario de la Sagrada Imagen al Hospital Comarcal Virgen de las Montañas de Villamartín, con motivo de la celebración de la Jornada Mundial del Enfermo.
El traslado tuvo como finalidad acercar la presencia del Señor a los enfermos, familiares y personal sanitario, permaneciendo la Imagen en la zona de admisión para su veneración. Este acto se enmarca en el carácter asistencial, caritativo y evangelizador que define a esta joven Hermandad desde sus orígenes.

Uno de los momentos más significativos se vivió a la llegada al centro hospitalario, donde la Secretaria de la Hermandad, Ainhoa González Tenorio, solicitó la venia para acceder corporativamente al hospital, pronunciando unas palabras cargadas de fe y respeto:
“Movidos por la caridad cristiana y el deseo sincero de servir, venimos a ofrecer cercanía, oración y consuelo a quienes sufren…”
Con respeto a la institución y sus normas, la Hermandad pidió formalmente autorización para cumplir su misión de acompañar y fortalecer a los enfermos en esta Jornada Mundial.
El traslado de ida, realizado en andas y con un tiempo aproximado de treinta minutos, se desarrolló en un ambiente de profundo recogimiento. Posteriormente, el regreso a la Capilla de la Coronación se realizó rezando el Vía Crucis, en un acto penitencial propio del tiempo cuaresmal, acompañado musicalmente por el Trío de Capilla “Via Sacra”, que puso notas de solemnidad y oración a cada estación del recorrido.
La jornada estuvo marcada por un comportamiento ejemplar, perfectamente organizado, recogido y respetuoso por parte de todos los participantes. Especial mención merece la joven Hermandad, que una vez más ha demostrado su madurez, responsabilidad y, sobre todo, su convicción a la hora de acometer sus actos. La realidad ha demostrado que no se trataba de una locura, sino de auténtico entusiasmo cristiano.
Al solemne traslado acompañó la Señora Alcaldesa, Susana Toro Troya, quien desde el primer momento apoyó el acto incondicionalmente, poniendo al servicio de la Hermandad todo lo necesario para su buen desarrollo, desde la hermandad nos afirman, que el apoyo del Ayuntamiento ha sido fundamental para su correcto desarrollo.
Como afirmara Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio: “El entusiasmo no es superficialidad». Etimológicamente, entusiasmo en griego significa, «Dios en nosotros» . Ese entusiasmo —entendido como fe viva y comprometida— es el que ha caracterizado a esta corporación desde su nacimiento.
La Hermandad, cuyos orígenes se remontan a 2009 y cuya erección canónica como Hermandad tuvo lugar en 2019, aprobándose definitivamente sus Estatutos en 2020, ha mantenido siempre una vinculación constante con el Hospital de Villamartín, al que el Señor ya había acudido en ocasiones anteriores, consolidando una relación pastoral profundamente arraigada en la vida de la localidad.
Este traslado extraordinario no solo ha sido un acto devocional, sino también una manifestación palpable del compromiso caritativo y evangelizador de una Hermandad joven que, lejos de la improvisación temeraria, actúa movida por la fe, la responsabilidad y el deseo sincero de servir.
La jornada quedará grabada en la memoria de Villamartín como un testimonio de esperanza, consuelo y misericordia en el corazón mismo del dolor y la enfermedad.
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