miércoles , 19 diciembre 2018
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La Iglesia venera hoy a Santa Fina o Serafina de San Geminiano

La Iglesia venera hoy a Santa Fina o Serafina de San Geminiano

Lunes de la cuarta semana de Cuaresma

Evangelio según San Juan 4,43-54. 

Jesús partió hacia Galilea. 
El mismo había declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. 
Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta. 
Y fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía su hijo enfermo en Cafarnaún. 
Cuando supo que Jesús había llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplicó que bajara a curar a su hijo moribundo. 
Jesús le dijo: “Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen”. 
El funcionario le respondió: “Señor, baja antes que mi hijo se muera”. 
“Vuelve a tu casa, tu hijo vive”, le dijo Jesús. El hombre creyó en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. 
Mientras descendía, le salieron al encuentro sus servidores y leanunciaron que su hijo vivía. 
El les preguntó a qué hora se había sentido mejor. “Ayer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre”, le respondieron. 
El padre recordó que era la misma hora en que Jesús le había dicho: “Tu hijo vive”. Y entonces creyó él y toda su familia. 
Este fue el segundo signo que hizo Jesús cuando volvió de Judea a Galilea. 

Santa Fina o Serafina de San Geminiano 

Nació en 1238 de padres que habían caído en la pobreza. La niña era bonita y tenía una inclinación hacia la caridad. A pesar de su pobreza, guardaba la mitad de su escaso alimento para darlo a aquellos mas pobres que ella. Vivía con la mayor humildad cosiendo, hilando durante el día, pero ocupando el tiempo de descanso en la oración.

Parece que su padre murió cuando era ella aun joven y por esa época fue atacada por una serie de males. Su cabeza, manos, ojos, pies y órganos internos se afectaron; sobrevino la parálisis, perdió su belleza. Como crucificada, a imitación de Cristo, permaneció en la misma postura por seis años sobre un tablón, sin moverse. Sólo su madre vivía con ella pero casi siempre estaba ausente, trabajando o pidiendo limosna para comer. A pesar de sus terribles sufrimientos, Fina nunca se quejó; permanecía serena y con sus ojos fijos en el crucifijo repetía: “No son mis llagas las que me hieren, ¡Oh Cristo!, sino las tuyas”.

Un nuevo golpe cayó sobre ella. Su madre murió repentinamente y Fina quedó totalmente sola en la miseria. Con excepción de su fiel amiga Beldia, nadie mas la veía y únicamente dependía de las limosnas de los pobres vecinos, los cuales muy poco se acercaban a ella a causa de sus llagas repugnantes.

Los insectos se posaban en las llagas sobre su rostro. No los podía espantar porque sus manos estaban inmóviles. A través de tantas calamidades, Santa Fina recibía a quien le visitara con alegría y agradecimiento. Se consideraba la mas dichosa de las criaturas. Experimentaba éxtasis.

Fina había oído hablar de San Gregorio Magno y de sus sufrimientos, y tenía especial veneración por el. Solía orar para que el, que había sido probado tanto por las enfermedades, intercediera a Dios a fin de que ella tuviera paciencia en su aflicción. Ocho días antes de su muerte, cundo yacía sola como de costumbre, San Gregorio se le apareció y le dijo: “querida niña, en mi festividad Dios te dará descanso”. Así sucedió: el 12 de marzo de 1253 murió y los vecinos declararon que su cadáver estaba sonriente. Al levantar su cuerpo del tablón sobre el que había permanecido tanto tiempo, la madera podrida se encontró cubierta de violetas blancas. Toda la ciudad asistió al entierro y se afirma que se realizaron muchos milagros por su intercesión. Uno de ellos: Estando ya muerta, levantó su mano y, ciñendo el brazo lesionado de su amiga Beldia, lo sanó.

Los campesinos de San Geminiano aun llaman “flores de Santa Fina” a las violetas blancas que florecen aproximadamente por la estación en la que se celebra su festividad.

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